Ministerio Impacto de Fe https://impactodefe.com.ar Sitio oficial del Ministerio Impacto de Fe Sun, 01 Dec 2019 19:49:53 -0300 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=5.3 https://impactodefe.com.ar/wp-content/uploads/2016/04/cropped-Logo-32x32.jpg Ministerio Impacto de Fe https://impactodefe.com.ar 32 32 Cómo vencer sabiamente la tentación https://impactodefe.com.ar/como-vencer-sabiamente-la-tentacion Mon, 02 Dec 2019 03:00:13 +0000 https://impactodefe.com.ar/?p=5288 Los seres humanos hemos confrontado la tentación desde los tiempos de Adán y Eva.
Inclusive Jesús fue tentado mientras anduvo en este mundo, pero solo Él pudo resistir las tentaciones en todo momento. Aunque ninguno de nosotros puede pretender hacer lo mismo, Dios no nos deja solos para enfrentar los ataques del diablo.

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Los seres humanos hemos confrontado la tentación desde los tiempos de Adán y Eva.
Inclusive Jesús fue tentado mientras anduvo en este mundo, pero solo Él pudo resistir las tentaciones en todo momento. Aunque ninguno de nosotros puede pretender hacer lo mismo, Dios no nos deja solos para enfrentar los ataques del diablo.
Nos ayuda a mantenernos firmes

1 Corintios 10:13 No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

La tentación puede ser definida como una invitación a ir más allá de los límites que Dios ha trazado para nuestra vida.
La tentación es básicamente una invitación a desobedecer a Dios y a rebelarnos a su voluntad, para así hacer la nuestra.

El origen de la tentación
Casi siempre culpamos a otros cuando nos rendimos ante la tentación. De hecho, hay quienes culpan a Dios, pero la tentación nunca proviene de Él.

Santiago 1:13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie;

Es Satanás quien nos tienta y quien hace uso de otras personas para alejarnos de la voluntad de Dios. Sin embargo, no podemos declarar que Satanás nos ha hecho pecar, porque somos nosotros los que nos rendimos ante la tentación.

La naturaleza de la tentación
Es común para todos. Aunque no todos somos vulnerables en las mismas áreas, nadie está exento de ser tentado.
Se forma de la fantasía y de aquello que vemos. Comienza como un pensamiento y progresa cuando nos imaginamos participando en aquello que no es del agrado de Dios.
Es diferente a las pruebas. El diablo nos tienta para hacer lo que es malo y que así nos alejemos de Dios.

Ideas falsas acerca de la tentación
Sabemos que cada área de cautividad puede traer consecuencias adicionales.
• La tentación no es pecado. La vida de Jesús nos lo demuestra. Aunque fue tentado, nunca llegó a pecar.
Mateo 4:1-8 1 Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo. 2 Y después de haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, tuvo hambre. 3 Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. 4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.5 Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. m 7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. 8 Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos,

No siempre tenemos control sobre los pensamientos que llegan a nuestra mente, pero podemos escoger entre dejarlos ir o retenerlos.

• No somos empujados hacia la tentación. El enemigo no nos empuja hacia su trampa, ni tampoco caemos en ella de manera accidental. Aunque somos incitados por el diablo, o influenciados por otras personas, la decisión de salirnos de la volun- tad de Dios es solo nuestra.
• El Señor no se ofende cuando somos tentados. Sabe que las tentaciones llegarán a nuestra vida.
• No siempre podemos huir de ellas. En ocasiones, huir de la tentación es la mejor opción, pero a veces esto es imposible de lograr. Por eso debemos edificar nuestras defensas para no ceder ante las tentaciones.

El proceso de la tentación
Debemos entender la manera en que funciona la tentación para así poder defendernos de ella.
• Pensamientos. Todo comienza con un pensamiento tentador que entra en nuestra mente.
• Imaginación. Nos imaginamos lo que sentiremos al realizar lo que deseamos. Aunque no hemos actuado, lo vivimos en nuestra mente.
• Meditación. Una vez que hemos descubierto placer en cuanto a ese asunto, pensaremos en ello más frecuentemente.
• Voluntad. Mientras consideramos si debemos o no continuar con ese pensamiento, nuestra voluntad se ve envuelta.
• Decisión. Eventualmente tendremos que tomar la decisión de continuar por el camino peligroso o de alejarnos de él.
• Pecado. Desobedecemos al Señor.

Cómo proteger las áreas vulnerables
Hay ciertos pasos que debemos dar para confrontar sabiamente la tentación:
• Seamos responsables. Somos responsables por lo que hacemos con las tentaciones.
• Pongamos nuestra mirada en lo que es importante. La tentación nos invita a mirar solo lo que tenemos delante, pero Dios desea que veamos las consecuencias que podríamos sufrir.
• Identifiquemos nuestros puntos débiles. Reconozcamos esas áreas vulnerables que podrían llegar a ser blancos fáciles para Satanás.
• Visualicémonos haciendo lo que es correcto. En vez de fantasear con el pecado, imaginémonos haciendo lo que es del agrado de Dios.
• Seamos responsables ante otros. Busque a un amigo en el que confía, y contáctelo cuando se sienta tentado.
• Lea la Palabra de Dios. No podrá defenderse ante los ataques del enemigo si no conoce las Sagradas Escrituras.
• Haga de la oración una parte vital de su vida. Es al conversar con el Señor cada mañana que somos fortalecidos y preparados para enfrentar los ataques diarios de Satanás.

CONCLUSIÓN
¿Cuál es la tentación más poderosa que hoy enfrenta?
¿De qué manera la ha confrontado?

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Crecimiento en la adversidad https://impactodefe.com.ar/crecimiento-en-la-adversidad Mon, 25 Nov 2019 18:40:13 +0000 https://impactodefe.com.ar/?p=5280 Ese mismo principio se aplica en la vida del cristiano. La salvación es lo que da comienzo a nuestra relación con Cristo, pero Dios no desea que nos detengamos ahí. Después de nacer de nuevo, por medio de la fe en el Señor, debemos continuar creciendo en la gracia y en el conocimiento de Cristo.
Es al leer la Biblia, orar y observar la manera en que Dios obra en nosotros, que podemos ser más semejantes a Cristo.
Sin embargo, a veces Dios usa otros métodos que no esperamos. Ningún ser humano está exento de adversidad, y la misma puede venir a ser un estorbo o ayudarnos a crecer. Todo depende de nuestra actitud.

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PASAJE CLAVE: Efesios 4.15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,

Cuando un niño nace, esperamos que crezca, pero si no lo hace es debido a algún problema.
Ese mismo principio se aplica en la vida del cristiano. La salvación es lo que da comienzo a nuestra relación con Cristo, pero Dios no desea que nos detengamos ahí. Después de nacer de nuevo, por medio de la fe en el Señor, debemos continuar creciendo en la gracia y en el conocimiento de Cristo.
Es al leer la Biblia, orar y observar la manera en que Dios obra en nosotros, que podemos ser más semejantes a Cristo.
Sin embargo, a veces Dios usa otros métodos que no esperamos. Ningún ser humano está exento de adversidad, y la misma puede venir a ser un estorbo o ayudarnos a crecer. Todo depende de nuestra actitud.

La adversidad implica sufrimiento y dolor, y está relacionada con pruebas, dificultades, problemas y decepciones.
Puede ser de naturaleza física, emocional o espiritual, pero siempre produce dolor. Aunque nadie desea sufrir, cuando esto ocurre, solo tendremos dos opciones: lamentarnos y quejarnos, o crecer en nuestra relación con Cristo.

El crecimiento espiritual en medio de la adversidad depende de dos factores.

1. Que reconozcamos el propósito de Dios en la adversidad.

• Para captar nuestra atención. Es fácil ignorar a Dios cuando todo nos va bien. Pero es en la adversidad que ponemos nuestra mirada en Él.
• Para vencer el orgullo. Si estamos bien, puede que nos sintamos tentados a menospreciar a otros, pero la adversidad nos humilla.
Al apóstol Pablo se le dieron grandes privilegios, pero con estos también recibió “un aguijón en la carne” para que no se enalteciera a sí mismo.

2 Corintios 12:7-10 7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; 8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. 9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

• Para recordarnos nuestra debilidad. Y es por eso que debemos acudir a Él para ser fortalecidos.

• Para que odiemos el pecado. El sufrimiento que viene con la desobediencia nos recuerda las consecuencias del pecado. En ocasiones, Dios nos disciplina por medio de problemas para que aprendamos a odiar el pecado.

• Para demostrar su fidelidad. Es en medio de las necesidades más grandes que comprendemos lo mucho que podemos confiar en el Señor. Y es en medio de la adversidad que descubrimos que Él siempre es fiel.

• Para capacitarnos para consolar a otros. Es al ser consolados en medio de la aflicción, que venimos a ser de ayuda para otros.

2 Corintios 1:3-7 3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, 4 el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. 5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. 6 Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. 7 Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación.

• Para que podamos servirle. El dolor y el sufrimiento nos capacitan para servir a Dios de diversas maneras y suplir las necesidades de otras personas.
• Para expresar lo mucho que nos ama. Es por su amor que Dios nos rescata de peligros que no vemos sin pasar por adversidades.
• Para cambiar nuestra dirección. Dios usa la adversidad para que no nos descarriemos y para dirigir nuestros pasos hacia su camino.

Salmo 32:8 Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; Sobre ti fijaré mis ojos.

• Debemos ver que proviene de Dios. Nuestra primera reacción debe ser acudir a la Palabra de Dios, para así poder ver nuestra situación desde su perspectiva.
Romanos 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

• Debemos preguntarle a Dios cuál es la meta que tiene. Las dificultades no deben ser vistas como situaciones que ocurren al azar, sino como oportunidades para aprender.

• Debemos rendir nuestra voluntad a Dios. Aunque no podamos comprender por qué sufrimos, la reacción correcta es rendirnos ante la voluntad de nuestro Señor.

• Debemos descansar por fe en la fidelidad de Dios. El Señor siempre cumple lo que promete y es digno de nuestra confianza.

2. La Biblia nos dice que la meta de Dios es usar la adversidad para nuestro crecimiento espiritual.

• La adversidad es la forma más eficaz de Dios para profundizar nuestra fe y compromiso a Él. Es después de enfrentar la adversidad, que nuestra confianza en el Señor es fortalecida.

1 Pedro 1:6-7 6 así como el testimonio acerca de Cristo ha sido confirmado en vosotros,
7 de tal manera que nada os falta en ningún don, esperando la manifestación de nuestro Señor Jesucristo;

• El aspecto en que experimentamos más adversidad es el que Dios usa para lograr nuestra madurez espiritual. El Señor ha trazado metas para nuestra vida, y sabe qué hacer para alcanzarlas.

Romanos 5:3-5 3 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; 5 y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.

CONCLUSIÓN

Nuestra reacción ante la adversidad revela lo siguiente:
• Nuestra perspectiva de Dios.
• Nuestra perspectiva de nosotros mismos.
• Lo que realmente tiene importancia.
• Nuestros puntos débiles y fuertes.
• Nuestra capacidad para resistir.
• Nuestra fe en Dios.

Nuestro crecimiento espiritual depende de la perspectiva que tengamos de la adversidad.

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Mirada de análisis ante la adversidad. https://impactodefe.com.ar/mirada-de-analisis-ante-la-adversidad Mon, 18 Nov 2019 17:18:33 +0000 https://impactodefe.com.ar/?p=5277 El mundo en el que vivimos se caracteriza por la adversidad. En todas partes hay desastres, tragedias, trauma, mise- ria, sufrimiento y pérdida. Pero, ¿qué sucede cuando la adversidad nos toca de manera personal? ¿De qué forma desea el Señor que reaccionemos ante las pruebas? ¿Y qué es lo que trata de enseñarnos? 2 Corintios […]

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El mundo en el que vivimos se caracteriza por la adversidad.
En todas partes hay desastres, tragedias, trauma, mise- ria, sufrimiento y pérdida. Pero, ¿qué sucede cuando la adversidad nos toca de manera personal? ¿De qué forma desea el Señor que reaccionemos ante las pruebas? ¿Y qué es lo que trata de enseñarnos?

2 Corintios 11.23-28 23 ¿Son ministros de Cristo? (Como si estuviera loco hablo.) Yo más; en trabajos más abundante; en azotes sin número; en cárceles más; en peligros de muerte muchas veces. 24 De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; 26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez; 28 y además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día, la preocupación por todas las iglesias.

El apóstol Pablo describe las diversas adversidades que enfrentó por su servicio a Cristo.
Como por ejemplo, prisiones, latigazos, naufragios, hambre, sed y muchos otros peligros.
¿Por qué cree que el Señor lo permitió? Si este hombre fue el instrumento que Dios usó para proclamar el evangelio en el imperio romano.

No toda la adversidad es mala.
Desde la perspectiva humana, los sufrimientos de Pablo parecieran ser injustos, pero Dios usó esas dificultades para cumplir su voluntad. Fue durante su encarcelamiento en Roma que Pablo escribió Efesios, Filipenses y Colosenses. Y su carta a los filipenses está llena de gozo, porque comprendió que es por medio de la adversidad que Dios cumple su propósito en nosotros.

Las características de la adversidad
La adversidad es universal. La encontramos en todas partes, y puede afectar cualquier aspecto de nuestra vida.
La adversidad es imparcial. Como vivimos en un mundo caído, todas las personas —incluso los cristianos—experimentamos problemas.
La adversidad es dolorosa. Puede ser un dolor físico o emocional, pero de igual manera produce mucho sufrimiento.
La adversidad puede ser repentina. Puede que llevemos una vida normal, pero un accidente o una mala noticia del doctor puede sorprendernos y devastarnos.
La adversidad puede ser prolongada. En ocasiones el dolor físico o emocional continúa por varios años.
La adversidad puede ser intensa. Puede que nos sintamos tan mal, que incluso aquellos que tratan de ayudarnos sienten nuestro dolor.
La adversidad está fuera de nuestro control. Puede que nos sintamos solos y no sepamos por qué Dios ha permitido que esto nos ocurra.

Preguntas que hacemos en la adversidad
Cuando nos sentimos confundidos por la adversidad, casi siempre nos hacemos estas dos preguntas:

¿Por qué? Aun Jesús se hizo esa pregunta al estar en la cruz. En ese momento dijo: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mt 27.46).
El Señor siente compasión por nuestro dolor y comprende nuestra confusión. Pero también sabe lo que es mejor, y lo que desea alcanzar por medio de las adversidades, porque conoce nuestro futuro. En ocasiones nos revela su propósito, pero hay algunos asuntos que no comprenderemos hasta llegar al cielo.

¿Quién? Casi siempre deseamos saber quién es el causante de nuestro sufrimiento. Y existen tres posibilidades:
• Nosotros. Dios ha establecido el principio que nos enseña que segaremos aquello que hemos sembrado.
Si pecamos contra el Señor, la adversidad puede ser consecuencia de nuestras acciones.

Las decisiones que tomamos en el pasado son las que nos han guiado a donde hoy estamos.

• Satanás. Detesta al pueblo de Dios. En el libro de Job se dice que puede ser Satanás quien cause nuestro sufrimiento.
• Dios. El Señor es soberano y controla toda adversidad. Es por eso que debemos recordar lo mucho que nos ama. Si permite que enfrentemos al tipo de sufrimiento es porque tiene un propósito específico para ello. Cuando el apóstol Pablo comprendió que el aguijón en su carne había sido para su bien, pudo expresar: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (2 Co 12.9).

Respuestas ante la adversidad
Dependiendo de nuestra respuesta, las dificultades y los sufrimientos pueden acercarnos al Señor o alejarnos de Él. Podríamos responder de las siguientes maneras:
Buscar a quién culpar. Podemos reaccionar buscando a quién le echaremos la culpa por lo que enfrentamos. Pero esto solo intensificará nuestro enojo hasta que caigamos en amargura.
Tratar de escapar. Otra opción es tratar de evadir el dolor, al buscar un tipo de escape. Puede que para algunos la respuesta correcta la encuentren en el alcohol, las drogas y el sexo, pero todo eso solo complica nuestra vida y nos causa más problemas.
Negar lo que enfrentamos. Si pretendemos que todo está bien cuando realmente no es así, seguiremos sufriendo.
Sentir lástima de nosotros. Esa actitud no produce nada bueno. Sencillamente demuestra que no deseamos hacernos responsables por lo que vivimos.
Buscar más de Dios. Tenemos que venir ante Dios con nuestro dolor, pedirle que nos ayude y confiar en su voluntad. El Señor no se deleita en nuestro sufrimiento, sino que desea usarlo para bendecirnos.

Principios a recordar en la adversidad
Si estamos convencidos de que el Señor nos ama, y comprendemos la manera en la que usa la adversidad,
podremos confiar en Él y ser bendecidos.

La adversidad es una de las herramientas más efectivas que Dios usa para fortalecer nuestra fe. Si ponemos nuestra mirada en la obra que realiza en nuestra vida, nuestra confianza en Él aumentará, aunque las circunstancias sigan siendo las mismas.

Cuando Dios manda adversidad a nuestra vida nunca es para lastimarnos, sino para ayudarnos. Dios usa el dolor para nuestro bien. Puede que su deseo sea disciplinarnos o moldearnos de acuerdo a su voluntad. En el caso del apóstol Pablo, el Señor quería protegerlo del orgullo, y le enseñó a depen- der de Cristo (2 Co 12.7-10).
Nunca estamos solos. Puede que no sintamos su presencia, pero hemos prometido que nunca nos abandonará (He 13.5).
La adversidad puede ser un hermoso don de Dios. El dolor y el sufrimiento son instrumentos que Dios usa a menudo para corregir nuestros pensamientos y guiarnos por sus caminos.
La guía ante la adversidad
La Palabra de Dios nos muestra lo que debemos hacer ante la adversidad. Nos recuerda cuánto nos ama, nos muestra el propósito que tiene con las pruebas y nos anima a permanecer firmes ante los sufrimientos.
El Señor desea ayudarnos en medio de las aflicciones, pero debemos acudir a su Palabra para recibir su guía, consuelo y sostén.

CONCLUSIÓN
Al recordar las adversidades que hemos enfrentado en el pasado,
¿qué fue lo que aprendimos sobre el carácter, las promesas y los propósitos de Dios?
¿Qué principios hemos aprendido de la Palabra de Dios que nos pueden ayudar a responder correctamente ante la adversidad?

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¿Cómo reaccionar ante La Adversidad? https://impactodefe.com.ar/como-reaccionar-ante-la-adversidad Mon, 11 Nov 2019 22:53:46 +0000 https://impactodefe.com.ar/?p=5268 A lo largo de la vida tomamos muchas decisiones, pero algo que nunca decidiremos escoger es la adversidad.
Sin embargo, todos estamos expuestos a vivir momentos de adversidad, pero vivimos en un mundo lleno
de pecado y maldad.

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PASAJE CLAVE: 2 Corintios 12.7-10 7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; 8 respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. 9 Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. 10 Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.

LECTURAS DE APOYO:
Josué 1.9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Juan 14.2,3 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.
1 Corintios 1.2 a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro.

INTRODUCCIÓN
A lo largo de la vida tomamos muchas decisiones, pero algo que nunca decidiremos escoger es la adversidad.
Sin embargo, todos estamos expuestos a vivir momentos de adversidad, pero vivimos en un mundo lleno
de pecado y maldad.
La adversidad es un estado de sufrimiento y dificultad, que puede incluir angustia, problemas, pruebas y decepciones.
De ser posible, trataremos de evitar todo aquello que cause dolor, pero al hacerlo nos perdemos grandes bendiciones.

DESARROLLO DEL SERMÓN
La Biblia nos da muchos ejemplos de personas que enfrentaron adversidades y que descubrieron que Dios las usó para bendecirlas.
Todas estas personas nos hubieran podido decir que valió la pena sufrir con tal de recibir lo que se les dio como resultado.
Ejemplos de las Sagradas Escrituras
• José sufrió traición, esclavitud y prisión antes de venir a ocupar el lugar más importante en Egipto después de Faraón.
• Moisés estuvo fugitivo en el desierto antes de que Dios le llamara para que guiara a su pueblo Israel fuera de Egipto.
• David pasó muchos años huyendo de Saúl antes de llegar a ser el rey más prominente del Antiguo Testamento.
• Ester fue una exiliada judía hasta que Dios la elevó a la posición de reina de Persia y la usó para salvar a su pueblo.
• Daniel estuvo cautivo en Babilonia, pero fue promo- vido por el rey a una alta posición en el gobierno.
• Los discípulos de Jesús sufrieron persecución, pero Dios usó esa adversidad para diseminar el cristianismo a lo largo del mundo romano.
• María y Marta sufrieron la pérdida de su hermano antes de que Jesús le resucitara.

El ejemplo de Pablo
La adversidad puede venir a ser una bendición de Dios si reaccionamos de la misma manera que Pablo en 2 Corintios 12.7-10.
Como consecuencia de las grandes revelaciones que recibió del Señor, también se le dio un “aguijón en la carne” para que se mantuviera humilde.
El apóstol le pidió a Dios en tres ocasiones que esto fuera quitado de su vida, pero Él le respondió: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (v.9). A lo que Pablo respondió: “Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo”.

Dos respuestas ante la adversidad
En medio de la aflicción, las personas reaccionan de dos maneras completamente diferentes.
Se alejan de Dios. Si el Señor no llena sus expectativas, algunos se sienten decepcionados y reaccionan de las siguientes maneras:
• Dudan de la existencia del Señor. Como ven que ha permitido que la adversidad suceda.
• Culpan a Dios. Como no evitó que el motivo de dolor sucediera, deciden culpar a Dios.
• Rechazan la Biblia. Cuando las personas desconocen las enseñanzas de la Palabra de Dios y sus expectativas no son llenadas, llegan a pensar que el Señor no cumple sus promesas.
• Cultivan odio y enojo. El resultado de esa reacción es una ira mucho más grande, la cual lleva a las personas a la amargura. Y es esa amargura la que puede envenenar cada aspecto de sus vidas y traer miseria a los que les rodean.
• Desperdician su vida. Aquellos que se alejan de Dios y de su Palabra renuncian al plan que Él tiene para ellos. La adversidad que fue diseñada para acercarlos al Señor ha sido desperdiciada al igual que sus vidas.

Otros avanzan hacia una comunión más profunda con Dios.
En vez de alejarse del Señor, la mejor opción es acercarnos más a su presencia en medio de la adversidad. Esta opción trae como resultado lo siguiente:
• Fe inconmovible. En medio de nuestro dolor, el Señor ha demostrado ser fiel, al no hacer lo que deseábamos, sino al cumplir sus promesas y estar con nosotros durante el sufrimiento.
• Paciencia incansable. Es al comprender que Dios está con nosotros y que tiene un propósito para permitir la adversidad.
• Valentía inquebrantable. Dios exhortó a Josué a esforzarse y a ser valiente, pues Él le acompañaría en todo momento (Jos 1.9). Y lo mismo nos dice a nosotros en la actualidad. Cada vez que confiamos en el Señor recibimos la valentía que necesitamos para perseverar y enfrentar el próximo desafío con fe.
• Pureza creciente. La adversidad nos impulsa a examinar nuestra vida. Cuando venimos ante el Señor, en medio del dolor y las dificultades, Él revela nuestros pecados y errores. De esa forma podemos arrepentirnos, ser purificados y vivir en santidad.
Esa es una de las formas en las que somos hechos conforme a la imagen de Jesucristo. Es así también como cambian nuestros deseos para que no anhelemos nada que no esté de acuerdo con la voluntad de Dios. La Biblia nos llama santos, y esa es la manera en la que debemos vivir (1 Co 1.2).
• Gran amor por la Palabra de Dios. Nuestra primera reacción ante la adversidad debe ser leer la Biblia, para así preguntarle al Señor lo que desea mostrarnos.

REFLEXIÓN
Piense en personas que se han alejado de Dios.
¿Ha permitido usted que la decepción le lleve a imitarlas? ¿Cuáles fueron las consecuencias en su vida?
¿De qué manera ha moldeado la Biblia su actitud en cuanto a la adversidad?

Alineemosno en medio de la adversidad a Dios y su voluntad.

 

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Agradecidos En La Adversidad. https://impactodefe.com.ar/agradecidos-en-la-adversidad Tue, 05 Nov 2019 18:19:53 +0000 https://impactodefe.com.ar/?p=5259 Es fácil sentir gratitud cuando todo nos sale bien, pero…..
1 Tesalonicenses 5.18 (NVI) nos dice: “Den gracias a Dios en toda situación”.
Eso significa en lo bueno y en lo malo.
Pero cuando no comprendemos por qué Dios ha permitido las pruebas y las dificultades, podemos caer en el error de permitir que la situación que vivimos apague nuestro agradecimiento. En vez de regocijarnos y alabar a Dios por sus atributos y por lo que ha hecho por nosotros, pondremos nuestra atención en el dolor que sentimos y dudaremos de su Palabra. Sin embargo, cuando escogemos ser agradecidos en cualquier situación, sin importar cómo nos sentimos, recibimos muchos beneficios.

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INTRODUCCIÓN

Es fácil sentir gratitud cuando todo nos sale bien, pero…..
1 Tesalonicenses 5.18 (NVI) nos dice: “Den gracias a Dios en toda situación”.
Eso significa en lo bueno y en lo malo.
Pero cuando no comprendemos por qué Dios ha permitido las pruebas y las dificultades, podemos caer en el error de permitir que la situación que vivimos apague nuestro agradecimiento. En vez de regocijarnos y alabar a Dios por sus atributos y por lo que ha hecho por nosotros, pondremos nuestra atención en el dolor que sentimos y dudaremos de su Palabra. Sin embargo, cuando escogemos ser agradecidos en cualquier situación, sin importar cómo nos sentimos, recibimos muchos beneficios.

Hay dos pasajes bíblicos que nos hablan específicamente sobre la gratitud en la vida del creyente.

1 Tesalonicenses 5.18. “Dad gracias en todo, por- que esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús”.
El Señor desea que tengamos un espíritu agradecido sin importar las circunstancias en las que estemos. Incluso en medio del dolor y la dificultad podemos agradecerle por la salvación que nos ha dado, por su presencia en nuestra vida y por la obra que realiza en cada uno de nosotros.

Efesios 5.20. “Dando siempre gracias por todo
al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo”. Aunque se nos dice que debemos dar gracias por todo, eso no incluye aquello que es contrario a la naturaleza de Dios, o a sus mandamientos. Pero sí podemos agradecerle por lo que permite en nuestra vida y que está de acuerdo a su propósito.
Él ha prometido usar todo lo que llega a la vida de los que le aman para nuestro bien, es decir, se refiere a los que han sido llamados de acuerdo a su propósito (Romanos 8.28). Puede que no siempre podamos reconocer que aquello que nos da es bueno, pero en todo momento hará lo que es mejor para cada uno de sus hijos. Y es por eso que debemos mantener una actitud de gratitud hacia el Señor.

¿POR QUÉ DEBEMOS SER AGRADECIDOS EN TODO?

• Porque nos mantiene conscientes de que caminamos en la presencia de Dios, lo que contribuye a una vida consagrada.

La gratitud nos recuerda su presencia y nos motiva a ver las dificultades desde la perspectiva de nuestro Señor.
Sin importar lo que suceda, podemos agradecerle, porque sabemos que nuestro omnipotente, omnisciente y misericordioso Padre celestial nos sostiene en todo momento.

• Porque nos motiva a buscar el propósito de Dios en todo lo que sucede.

Las pruebas y los sufrimientos inesperados pueden hacernos dudar del Señor o hacernos sentir que se ha olvidado de nosotros.
Podemos confiar en sus promesas y agradecerle por lo que hará en nuestra vida, de acuerdo a su voluntad.

• Porque nos ayuda a confiar en Dios cuando no entendemos el porqué.

Puede que al enfrentar una prueba difícil no sintamos el deseo de dar gracias al Señor, pero es en ese instante que debemos ser más agradecidos.
Es al dar gracias que poco a poco sentiremos más deseos de agradecerle. Dios conoce nuestras debilidades y honra nuestra obediencia cuando escogemos expresar gratitud.

• Porque nos recuerda lo mucho que dependemos de su poder.

El Señor no mira con agrado a los que no reconocen lo mucho que lo necesitan. La realidad es que dependemos de su poder en cada aspecto de nuestra vida. Pero en ocasiones no nos damos cuenta de eso hasta que estamos ante una gran dificultad.
Son las adversidades las que muchas veces revelan nuestra debilidad y nos acercan a Dios.

• Porque nos ayuda a confiar en el Señor aunque no comprendamos lo que sucede.

Es cierto que Dios no ha prometido explicarnos por qué debemos pasar por diversas pruebas, pero sí promete estar con nosotros en todo momento. El ser agradecidos nos ayuda a recordar que no tenemos que comprender todo, sino que hemos sido llamados a ser obedientes a nuestro Padre celestial.

• Porque es esencial para sentir gozo en medio del sufrimiento.

No es posible regocijarnos si no tenemos una actitud de gratitud (1 Ts 5.16, 18).
Aunque sintamos un dolor tan intenso que no nos permita sentir gozo en ese momento, podemos tomar la decisión de expresar gratitud con nuestros labios hasta que ella venga a ser realidad en nuestro corazón.
Dios puede escuchar nuestro dolor y sufrimiento, de la misma manera que escuchó a Jesús clamar:

Mateo 27:46 “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has des- amparado?”

• Porque fortalece nuestro testimonio.

Es la combinación de las pruebas difíciles con nuestra actitud de gratitud, la que nos permite ayudar a otros que sufren una situación parecida a la nuestra.
Cuando compartimos lo que vivimos con otros que no comprenden lo que Dios hace, nuestro testimonio se hace más poderoso.

• Porque nos ayuda a reemplazar nuestra ansiedad por paz.

El término griego para “paz” significa “unir”. Si optamos por agradecer a Dios en medio del dolor y el sufrimiento, nos unimos más a Él y su paz llena nuestro corazón.
Si perseveramos en la oración y le damos gracias al Señor, su paz guardará nuestro corazón y nuestra mente (Fil 4.6, 7).

• Porque nos enseña a enfocarnos en Dios y no
en nuestras circunstancias.

Si ponemos nuestra mirada en la dificultad que enfrentamos, el dolor será insoportable, viviremos sin paz y sin esperanza alguna. Pero al dar gracias ponemos toda nuestra atención en el Señor y nos recuerda que podemos estar convencidos de que . . .

• No estamos solos.
• Dios está con nosotros.
• Es Él quien nos da la victoria.
• Y quien también transformará cada prueba para nuestro bien.
• Porque nos fortalece física, emocional y espiritualmente.

Los problemas y los sufrimientos pueden llegar a agotarnos. Pero al confiar en Dios, al depositar nuestra mirada en Él y al agradecerle, somos fortalecidos. Es su presencia en nuestra vida la que nos renueva para que podamos seguir adelante.

CONCLUSIÓN

Cuando la adversidad y el sufrimiento llegan a tu vida, ¿Juzgas a Dios por las circunstancias, o por el contrario, juzgas lo que está ocurriendo a la luz de lo que nos dice Dios en su Palabra?
¿De qué manera los problemas afectan tu gratitud y tu habilidad de confiar en el Señor?
¿De qué manera nos capacita para enfrentar los momentos difíciles de la vida el tener una vida de constante gratitud?

 

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