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Como Iglesia y Ministerio estamos concentramos en la oración de las 7.30 horas y 16.30 horas de lunes a sábado. Es MUY IMPORTANTE que los pastores de cada extensión sean parte activa del accionar que el Espíritu Santo nos esta pidiendo participando de estas oraciones a la mañana y a la tarde. También es prioridad que llevemos a todas las personas de las congregaciones a la oración para transformar las realidades.

Esta semana la dedicaremos al ayuno y a la oración desde el día lunes hasta el sábado para bendecir la vida de nuestra ciudad y nación.
A través de la Biblia vemos ejemplos de personas que ayunaron en momentos específicos de su vida.
Vamos a estudiar el motivo por el cual lo hicieron.

Moisés

Moisés fue un gran profeta y líder del pueblo judío. Dios lo escogió para liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto y guiarlo a la Tierra Prometida. Dios le pidió a Moisés que subiera al monte Sinaí para recibir allí las tablas de la ley.
El Señor le dijo a Moisés:

Éxodo 24:12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

Moisés entendía cuán importante era este momento y el impacto que tendría sobre el pueblo este encuentro y estuvo 40 días y 40 noches en ayuno. Él sabía que la presencia de Dios estaría en el monte y ayunó como muestra de humildad ante la santidad y grandeza de Dios.

Deuteronomio 10:10 Y yo estuve en el monte como los primeros días, cuarenta días y cuarenta noches; y Jehová también me escuchó esta vez, y no quiso Jehová destruirte.

Daniel

Daniel era un joven judío de una familia noble. Fue deportado a Babilonia junto a otros jóvenes para aprender el idioma, la literatura y las costumbres de los babilonios. Las fuertes convicciones de Daniel y su gran fe en Dios le llevaron a rechazar la comida y el vino del rey. Él pidió, junto a tres de sus compañeros, una dieta diferente acorde con las reglas alimentarias que Dios había dado a su pueblo. Aun con esa alimentación más sencilla, ellos se veían más sanos que los otros jóvenes. Además de tener buena salud Daniel y sus compañeros eran muy sabios, tenían dones especiales que Dios les había dado.
A través de los años Daniel usó esos dones, en especial el de interpretación de sueños, y esto hizo que su fama aumentara provocando el rechazo y la envidia de algunos. Daniel se mantuvo fiel a Dios y vivió grandes milagros de protección por parte de él. En Daniel 3 vemos cómo Dios los protegió a él y a sus amigos librándolos de morir en el horno de fuego.
Daniel temía a Dios, estudiaba su palabra y las profecías. En el capítulo 9 de Daniel, él lee la profecía de Jeremías que hablaba de los setenta años de desolación de Jerusalén. El capítulo comienza así:

Daniel 9:1 al 3 1 En el año primero de Darío hijo de Asuero, de la nación de los medos, que vino a ser rey sobre el reino de los caldeos, 2 en el año primero de su reinado, yo Daniel miré atentamente en los libros el número de los años de que habló Jehová al profeta Jeremías, que habían de cumplirse las desolaciones de Jerusalén en setenta años. 3 Y volví mi rostro a Dios el Señor, buscándole en oración y ruego, en ayuno, cilicio y ceniza.
Daniel leyó la profecía y respondió con oración y ayuno. Separó un día para estar en actitud de humillación total ante Dios. Durante ese ayuno confesó a Dios los pecados del pueblo de Israel y pidió misericordia. (Daniel 9:3-5; Daniel 10:2-3)

En otra ocasión, Daniel estuvo tres semanas haciendo un ayuno parcial de algunos alimentos y durante ese tiempo tuvo una visión.

Daniel 10:2 al 7 2 En aquellos días yo Daniel estuve afligido por espacio de tres semanas. 3 No comí manjar delicado, ni entró en mi boca carne ni vino, ni me ungí con ungüento, hasta que se cumplieron las tres semanas. 4 Y el día veinticuatro del mes primero estaba yo a la orilla del gran río Hidekel. 5 Y alcé mis ojos y miré, y he aquí un varón vestido de lino, y ceñidos sus lomos de oro de Ufaz. 6 Su cuerpo era como de berilo, y su rostro parecía un relámpago, y sus ojos como antorchas de fuego, y sus brazos y sus pies como de color de bronce bruñido, y el sonido de sus palabras como el estruendo de una multitud. 7 Y sólo yo, Daniel, vi aquella visión, y no la vieron los hombres que estaban conmigo, sino que se apoderó de ellos un gran temor, y huyeron y se escondieron.

Daniel por causa de su actitud de ayunar y orar tuvo fuertes encuentros espirituales con Dios y el mundo sobrenatural.

Ester

Ester debía interceder ante el rey para salvar de la muerte a su pueblo, el pueblo judío. El rey Asuero había cedido ante la insistencia de Amán, uno de los funcionarios de más alto rango. Había decretado que todos debían inclinarse ante Amán. Pero ni Mardoqueo ni el pueblo judío estaban dispuestos a obedecer. Ellos solo se inclinaban ante Dios. Amán se enojó y buscaba destruir al pueblo judío. Mardoqueo pidió a Ester que intercediera ante el rey a favor del pueblo pues ella estaba en una posición que le permitía hacerlo. Por esto deciden hacer un ayuno, para que el rey viera con buenos ojos el acercamiento de Ester. Sabían que Dios era el único que podía tocar el corazón del rey y protegerlos de la extinción.
En el capítulo 4 del libro de Ester vemos que ella haría un ayuno de tres días antes de ir donde el rey. Pidió a sus doncellas, a Mardoqueo (su primo y padre adoptivo) y a todos los judíos de la ciudad que la acompañaran. La urgencia e importancia del asunto requerían el compromiso y esfuerzo de todos.

Ester 4: 15 al 17 15 Y Ester dijo que respondiesen a Mardoqueo: 16 Ve y reúne a todos los judíos que se hallan en Susa, y ayunad por mí, y no comáis ni bebáis en tres días, noche y día; yo también con mis doncellas ayunaré igualmente, y entonces entraré a ver al rey, aunque no sea conforme a la ley; y si perezco, que perezca. 17 Entonces Mardoqueo fue, e hizo conforme a todo lo que le mandó Ester.

Jesús

Jesús dedicó 40 días y 40 noches para ayunar en el desierto. Esto fue justo después de su bautismo y antes de comenzar su ministerio. No comió nada durante ese tiempo preparando su espíritu para el trabajo que Dios Padre le había encomendado. Vemos que Jesús, aunque estaba lleno del Espíritu Santo y era Dios encarnado, sabía lo importante que era ayunar, fortalecer su espíritu y estar listo para llevar a cabo la obra que venía a hacer.

Lucas 4: 1 – 2 1 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán, y fue llevado por el Espíritu al desierto 2 por cuarenta días, y era tentado por el diablo. Y no comió nada en aquellos días, pasados los cuales, tuvo hambre.

El diablo aprovechó este tiempo para tentar a Jesús. Pero Jesús se mantuvo firme y, con el uso sabio de la palabra de Dios, venció todas las tentaciones.
El ayuno en Jesús fue clave para poder fortalecerse en esa etapa de su vida.

Formas de ayunar que menciona la Biblia

Ayuno total
Este es el ayuno más radical que podemos hacer. En este no se come ni se bebe nada, el cuerpo no recibe ningún tipo de nutrientes. En la Biblia encontramos un ejemplo en el capítulo 4 del libro de Ester.
El ayuno total debe hacerse solo por períodos cortos de tiempo, por ejemplo, 6, 12 o 24 horas. Es muy importante no hacer este tipo de ayuno por más de tres días. Se recomienda hacerlo bajo supervisión médica ya que el cuerpo no recibe ningún tipo de nutrientes y puede ser peligroso para la salud.

Ayuno con agua
Este es el tipo de ayuno más conocido. No se come nada pero se puede beber agua. Al permitir hidratarse puede ser un poco más extenso que el ayuno total, pero también es aconsejable consultar con un médico sobre todo si se piensa estar por más de dos días solo con agua.
Se piensa que este fue el ayuno que Jesús hizo por 40 días justo antes de comenzar su ministerio. Los Evangelios mencionan que Jesús dejó de comer y tuvo hambre pero no dicen que tuviera sed.
Hay personas que deciden incorporar jugos de frutas o agua con gotas de limón al hacer este ayuno.

Ayuno parcial
El ayuno parcial consiste en eliminar solo ciertos alimentos. La idea es comer de forma sencilla para mantener el cuerpo funcionando, sin comer en exceso o por placer. En la Biblia encontramos el ejemplo de Daniel, vemos cómo practicó este ayuno durante tres semanas.
Este ayuno puede ser más extenso ya que se elimina solo cierto tipo de alimentos y desgasta menos el cuerpo. Hay personas que deciden dejar de comer carne, otras dejan de lado los postres, dulces o golosinas.

Conclusión

Esta semana estamos desafiados a que el Señor haga una obra extraordinaria por medio de la obra que como Iglesia haremos ayunando y orando.
JUNTOS AYUNAMOS Y ORAMOS

 

 

 

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